Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Tiempos

Tuve que ser yo el que firmara nuestra derrota en esa banca, en algún diciembre que perpetua nuestros nombres como los mayores cobardes de aquella historia, esa que agonizó en los brazos que alguna vez cantaran victoria y que ahora flaquean recogiendo las migajas de un papel que ya ni si quiera rima.

Tuve que haber sido yo, el villano voluntario. El pípila suicida en la última batalla que comenzó en un salón de clases. La vida recordará ese tiempo devorador de utopías, mientras el pasado estará lleno de callejones donde se puede ver a dos sujetos que parecen sostener al mundo cuando se toman de las manos, ahora los poemas son sólo grietas y una puta broma de la cual nos seguimos riendo, pero que ya no queremos escuchar, vimos al amor resplandecer y ahora nos toca cobrarnos la suerte las cosas que dejamos de hacer, la decadencia ha venido a instalarse en las maletas.

Hay mañanas que aun extrañan tus lagañas y tu mal humor de domingo, y yo, con el hedor de tu sudor después de bañarte sigo escribiendo, como si para alguien valiera la pena unas letras muertas, me complace idear obituarios en cada cama que no te tengo.

¿Hueles?

Hay demasiados suspiros en la alcoba, como encerrados en un juego donde nadie quiere buscarlos, donde ellos no dejan encontrarse. Cuando encierras al amor no puedes presumir la libertad. Aquello apesta a des.composición: el nosotros que traigo en la boca está algo putrefacto, le hace falta la frescura con sabor a mentira de tu ironía.

Aunque sea por unas lágrimas de por medio me hizo feliz hoy leerte, como cada diciembre, no espero ya que vuelvas. Me conformo con pensarte.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Demencia

Mis letras apuntaban hacia la nada
en el cuarto oscuro sin puertas,
donde habitan los corazones rotos
donde los poetas escriben sus secretos envinados en sangre.

Se ha enfriado el café
en gajos de libertad
que ya nadie busca.

Las fatalidades han tentado a la moral.
Nunca, la infamia había tenido tanta suerte un viernes.
Se han aprovechado de los cobardes y los débiles
y no hay revolución ni valientes que acojan a la suerte
como los versos de algún ideal enterrado
en las desgracias de las conciencias vacías.

Han sido engañados los profetas
y la demencia se ha puesto los aretes
más bonitos que haya visto.

La crueldad se llevó hasta el aire
para respirar.
Vendrán a declarar abandono prematuro
de tu vida: el suicidio asistido del destino.

Y justo un minuto antes que las culpas
cerraran los ojos de la ultima carcajada
que estaba despierta,
ella le ha puesto una ensalada de llantos a la luna
para que intente cantarle
una última primera vez
aquella canción que le hizo recordar al amor
que no volverá a tener.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Gracias

¿Gracias dices?
No, no.
Gracias a ti.
Octubre.

Así, en mayúsculas, porque bien sabes que eres el puto mes que me eriza, que me caga en ausencias y en recuerdos, en lágrimas y derrotas.

Así en negritas y con miras a lo incierto te digo Gracias…

Gracias por las canciones prohibidas,
gracias por hacerme entender
que cuando el mundo sea una mierda
sólo tienes que subir el volumen.

Gracias por los fantasmas en la cocina,
por la carta en la nevera
y por tu particular forma de decirme
que no me fuera nunca.

Gracias por los besos sin sabor
por los versos de anhelos suicidas
muchas gracias, porque me has dejado
al menos esta poesía ácida
pero más real que el azul
de todos tus príncipes.

Gracias por llenar mi vida,
y más gracias por vaciarla, claro.

Gracias por haber elegido Octubre
para hacerme.

Gracias por llevarme a la copa del mundo del amor.
El amor.
Muchas gracias por el amor
Ese que fue rey y cómplice de las locuras,
que nos abrió las puertas a lo irreal
que se quedó tanto tiempo a vivir con nosotros
que nos hartamos de sus manías.

Gracias por regresar cada año en forma de otoño.
Y por llover.

Y por más que se parezca,
esto no es un puto cumplido.
Porque para eso,
para eso estuvieron mis labios
en todas tus estaciones.
Octubre.

lunes, 27 de octubre de 2014

El encuentro convenido

Te vi,
mostrando la publicidad de tus sueños rotos,
tan callada, llevabas tatuado mi nombre en cada
centímetro de tu pasado.

Parecía que salía el sol para el mundo
pero nosotros estábamos anocheciendo
solos, en ese fin de semana 
en el que sobraban esquinas para abandonarnos.

A ese sábado le faltaron tus rizos.
No hubo canciones de fondo
ni guitarras para acompañar a la melancolía
simplemente no había cantantes
que pudieran haber enfrentado aquella tristeza.

Fue así
como nos llenamos de odio
por no habernos besado desde el principio.

Fue así que sucedió el encuentro
entre los desconocidos más conocidos del universo.

Dijiste
que sólo faltó que viviéramos juntos.
¡Hija de la grandísima!
El coraje invadió la caballeriza, de lo caballero que había sido
ante todas esas musas que no hacían otra cosa más que besarme.
¡Hijo de puta!, ¿quién te crees?
Apoco piensas que mereces los besos de todas
cuando no puedes tener los de sólo una.
Y el silencio contestó
con una carcajada de 8 años de decibeles.
Es ése, el punto
de las ironías de todos los poetas.
Señores.

La lluvia no puede opacar a la tristeza en octubre,
ni una buena cerveza por el amor.
Eso nunca está de más
-ni de menos-

Nos despedimos besándonos, de manera singular.
Por la melancolía del milagro de habernos conocido.
Y la fidelidad que le tenemos al castigo 
de seguir amándonos.

jueves, 23 de octubre de 2014

Momentos

Nunca diré que aún me sé tus dos números telefónicos, ni que tengo grabada la talla de tu brasier. Tampoco revelaré el nombre exacto de las calles desde mi casa a la tuya, ni el atajo que aprendimos al besarnos.

Ocultaré tus cartas y tu falta de ortografía al decir te amo, y la sonrisa, esa sonrisa que hace que cualquier náufrago quiera volver a perderse, voy a fingir olvidarla.

No pondré esa canción otra vez, debes saberlo. Y si algún día el destino me lleva con ella, diré que fue el polvo la causa y no tu recuerdo.

Intentaré no desfallecer para cuando llegue el momento, de verte, quizá, con los dedos entralazados en alguna mano que no sea la mía. Viendo la vida que te has comprado.

Por supuesto, no diré el día de octubre en el que dejé de ser yo, para ser este otro, un príncipe del reino de la nada vestido de harapos.

Adiós fantasía, éste es mi hasta luego,
dejaré de buscar el amor
y voy a intentarlo conmigo,
me lo debo.

viernes, 3 de octubre de 2014

Derrotas

Y al calce de las medallas que llevan orgullosos los cobardes
he dejado que pongan una prosa mía,
como homenaje
a todos los imposibles del mundo.


Juro que te amé,

y a prueba pongo todas esas botellas vacías.
Esos brindis de alcohol barato
con los que soñaba
a que seguías mis pasos,
con los que pensaba que
solo habías tomado otro camino
pero que al final terminaríamos
por encontrarnos.

Que tonta fue la poesía
que idiota fui al pensarlo.

Te pido, preciosa.
A forma de solicitud irrevocable:

Piensa en él, cada vez que recuerdes mi nombre.
Piensa en las azoteas, en los parques,
en las aceras que destrozábamos a besos.

Piensa en todas esas veces que se nos olvidó comer,
por comernos.
Por la urgencia necesaria
de enjaularnos los labios.

Piensa en las mañanas que nos regalamos
en esos diciembres que parecían veranos.

Piensa en el mar
cuando quieras recoger una lágrima.
Y piensa en mí
cuando te apunten el cielo.

Dicen que la mejor forma de seguir
es superarte. Pero apuesto todas mis tormentas
a que las estrellas se ven mejor con los ojos cerrados;
porque tú me lo enseñaste.

No sabrías reconocerme en este mes
de remembranzas, de silencios.
No podrías encontrarte ni tú
señorita resaca, la última vez que te vi
ibas tan perdida, pero tan bonita.

Serás la dieta de mi desamor,
seremos los héroes que este mundo no necesitaba.

Mi alma reclama aquellas derrotas de lunes
que terminaban en viernes.
Todas esas putas borracheras con las que buscaba
no acordarme de los errores,
con las que buscaba olvidarte.

Ése era yo
amiga mía
sin poesía
todas esas noches.
Perdona.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Melancolía de septiembre

Apenas veo deshojarse los minutos en este septiembre de pre-guerra, se fuma un cigarro ante la indecencia de este sol que huele a ironía, a mentiras, a enojos ardientes sonriéndole a la fantasía de sentir y enajenándose a mis gracias, al encanto de no hacer nada sin ti y a mi manera de recordarte, a mis ganas aferradas y necias de rayar la locura con tu nombre, invitarle a las desgracias una copa de deseos para que nos demos a eso de la intuición de no volver a estar juntos nunca más.

Jugar a los segundos suicidas, malgastar el tiempo sabiendo que la libertad no es más que la simple fantasía de un solitario cansado de esperanzas. Tomarnos a sorbos la tristeza y ponerle un fin al invierno, darnos un receso eterno y saber que no hacemos lo correcto. Amargarnos al otro lado del espejo con la dulzura de un café en el frío.

El ocaso nos mira, ¿sabías? como queriendo adivinar la siguiente pista de ese disco que ahora mismo no pones, por no quererle darle ventaja a esta muerte en vida. El tiempo se esconde en tus hoyuelos negros que alguna vez fueron grandes estrellas, nos estamos (desa)pareciendo a ellos, tan lejos, a amores luz de distancia.

El público de nuestra función se ha quedado ya, sin aplausos, se miran unos a otros con la convicción de que algo malo está pasando, mira qué maravillosa escena: pagaron por un romanticismo y acabaron en la más hermosa tragedia. La nuestra.

Hay cuartos en mi hotel con octubres existenciales, vitrinas de auxilio con la etiqueta de 'rómpase en caso de ahora', hay manos que siguen tendidas para invitarnos a cualquier naufragio, las miro con las armas puestas que se te olvidaron en mi espalda a forma de caricias.

Mi mejor estado es 'ausente de ti', ya los segundos se han metaforizado en buitres que se acoplan a mis ojos, yo los he dejado ahí, por si me entran ganas de verte, por si hay alguna tormenta que realmente te brinde la existencia, me sepan morir.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Que duela

Que duela
que lacere
que lastime

quiero
que
arda

que queme

tú lo haces mejor que nada,
mejor que nadie.


Soñaba
con manos arrugadas tocando el aire que respiro
con labios cantando 'bésame mucho'
a todos los días de mi rutina
inventando letras nuevas para
cada canción de la radio.

Deseaba
unos ojos como los míos,
con tu nariz y la titánica fuerza de nuestro abrazo.

Anhelaba
hot cakes por la mañana
y una cama envinada de miel
cual ese beso de diciembre,
la banca
el parque
nuestra primera vez.

Y ahora
estas ganas
de querer que alguien traiga una llave
y venga a abrir los más de mil candados
que le puse al amor después de ti.

Hay esporas de olvido
esperando habitarme
y banquetea mi suerte
en la ciudad de frío
por cada sonrisa
que se te parezca.

Se perforan mis cuatro paredes
más
y
más.

Ya no
existe nada.

El reflejo
me ve
sin verme.

Y me jodo
sin ti.

Apaga la luz y envuelve la rosa de la mesa en tu piel. Que vea el ciego sólo por eso. Hagamos un eclipse para esta broma del futuro y que se pudra el mundo, yo soy feliz por estos 20 minutos que te escribo.

Éste es mi vainilla sky, nena; nuestra felicidad en una fotografía.

Que
duela.

¡Qué duela dije!
Que no haya refugios para el cariño huérfano de hoy.
Tráiganme un 'no me doy por vencido' que hoy pienso apuñalarlo con un beso,
perdón, con un verso.
La poesía va a despedazarte de a poco, amor.

Que se pudra mi sueño donde al fin eres tú, conmigo.
Que se muera el sol,
pero antes, por favor...
¡Qué duela!

Que duela, pero sólo por unos instantes, ya sabes lo que dicen: "no hay mal que dure cien años, ni pendejo que los aguante", aunque creo que voy a ser el primero en titularme. Soy de esos locos que se cortan con la misma página antes de pasarla. Sí, eso se me da muy bien. Voy a ser tu mejor fantasma y te curaré las heridas con ausencia.

Esta vez, que duela,
que duela hasta la luna que te bajé, que se queme el camino de vuelta y que se muera nuestra estrella, que se pierda el pasado y que se vaya al infierno el mapa que llevaba a mi encuentro.
Dejemos para las novelas los putos finales felices.

Vive por siempre doliendo
en este ruin poema
y después de leerlo...
¡despiértame
maldita sea!

lunes, 25 de agosto de 2014

Y luego nosotros...

Y luego nosotros
los invencibles
los hacenbonitapareja
los nuncamedejes
los noscontamostodo
los que se amaron 'hasta las chanclas'
los llevamecontigo
los del recuerdo mas triste de Acapulco.

Y luego tú,
la de las dudas del futuro
la de yopuedotodo si juntos
la de los miedos a perderme,
           a perdernos
la de los postres en abril
la de la magia en las manos
la de los lunares
la supersticiosa que regala zapatillas
la niña loca
que me amó.

Y luego yo,
el romántico cursi
el empedernido
el niño
el del fútbol
el que quería cambiar el mundo
el teamareaunqueelsolsemuera
el un tanto ermitaño
el de los dos pies izquierdos
el de las fresas
el de toda una vida
         y toda una eternidad
el que ahora intenta olvidarte a cuentagotas
mientras el papel aguante las letras
el cobarde que te escribe en un blog
y acobarda sus ganas de tocarte en unas palabras
que sé, nunca leerás
el que está aquí amándote por siempre
como si nada
el mismo del que no podré deshacerme.

domingo, 27 de julio de 2014

Jacqueline

Mujer, compañera infiel de las aventuras de infante.
Nos conocimos descubriendo parques de a cinco esquinas
haciendo circo y maroma.
Vistiendo a los días
de los trajes de papá y mamá,
amándonos en formato niños.

Viendo las novelas de las 8
como tratando de entender lo que no entendíamos.
Jugando a que jugábamos.

Encarando a la tristeza con travesuras
y no con tequila,
como ahora.
Incomprendiendo a los adultos,
a lo que ahora somos.

No llores, preciosa
que puedo cantarte hoy al oído,
aunque ambos sabemos
que todas las canciones del mundo
no podrían opacar tu tristeza
ni tu alegría.

Lo que digo es que te queremos
y que la vida no se ha equivocado contigo.
Eres el brillo del que la poesía hablaba,
hoy lo descubrí.

Que la edad no importa, ¡carajo!
cuando de lo que se trata es de sonreír
cuando la vida nos parece la broma mas absurda
de la que habíamos escuchado.

Que tú no tienes un motivo
ni un defecto
tú tienes todo lo que se necesita
para la guerra contra el peor enemigo:
uno mismo.

Yo no sé,
todo lo que juntos
-y separados-
hemos castigado al mundo
con actitudes soberbias
y humanas.
Pero sé lo que una tarde me dijiste
en un café que olía a sinceridades.
Yo buscando la manera de dejarte
y tú inventando la forma de llegar a mí.

Callemos a los vecinos con un aplauso,
con varios –mejor dicho
porque estás conmigo,
con nosotros.

Y tú sabes muy bien de lo que hablo
cuando hoy quiero decirte:
Gracias.
Y feliz cumpleaños,

Bonita.



jueves, 24 de julio de 2014

Agonía

Había aprendido la manera exacta de pintar mi mundo del color de tus labios.

Estabas ahí, sentada en la cotidianidad, en la sombra caucásica de un cristal sin memorias. No hay porqué tener cordura después de lo que pasó. Es mejor para tu sonrisa no hacerlo.

Te pinto a versos en una novela jamás leída, te dibujo desnuda con un pincel que no es mío. Todo este tiempo me la he pasado en esta isla, disfrutando de todo, hasta de esta soledad sin adjetivos, fumándome a pipas la nostalgia te pienso llena, mientras yo me pierdo vacío, me estoy bebiendo la vida a sorbos de agonía, y como verás, con un amplio maldito repertorio de letras.

Ayer me embriagué de sobriedad, me burlé de las minifaldas que van a la deriva de una vil mirada, me tomé la tristeza que llevaba pesada en la maleta, se me han acabado las rimas para las princesas de los cuentos, me gustan más las maléficas por encima de las cenicientas.

Mi escaparate de gusanos, el camino de migajas de un Hansel solitario, estoy pensando en dejar de seguir estos pasos de unas zapatillas que van a ningún lado, el olor a putrefacto de este amor me sigue llamando, me he quedado sin balas, pero sigo disparando.

¿A los cuántos degollamientos
uno puede considerarse muerto?

Ante mi hipocresía de no decir nada te veo morir en vida, un "yo confieso" esta vez no basta. El cobarde perfecto del que te enamoraste y no te olvida, el que te llora a cuentagotas, el que revisa con desvelos la ortografía de su credo, el que te extraña a putamadre, el que sigue jurando que te encontrará en otros mundos de alguna estrella que invada la razón y hasta al mismo dios, el mismo que se traga estas palabras en unas cervezas para poder dormir.

Te puse en libertad para que puedas elegir libremente a él, tengo los escrúpulos cargados en la escopeta, pero no te culpo, hombre, a todos les gustan las grandes mentiras... tu musa, la aventura interminable de un sólo amor.

Y te diré que la verás maquillada de sinceridad y yendo hacia a ti, sin mi. Así lo dijo, lo construiría fuerte para que esta vez no se cayera, quizá no tan grande como conmigo, pero con cimientos capaces de sobrevivir al holocausto de la rutina, qué estupidez de principios, mujer.

Quisiera ser más valiente, mentir, como los que mueren por ojos que han llorado otro nombre, como quien deserta en una guerra que no tiene sentido.

¡Oye, tú!, debimos instar al futuro ¿no crees?, y tirarnos en el precipicio antes de aquél verano...

Antes de despedazarnos
tanto.

Me gusta todo este circo, y tu sinceridad, ahora por favor:
¡Vete al carajo!
¡Vete de mi vida!
Y llévame contigo.

miércoles, 2 de julio de 2014

Gris

Me robaron tu historia y hasta tus ojos.
Me dejé asaltar por el ego de mi frágil seguridad, me brinqué el paseo cortejal de la avaricia de quererte, se sentía genial en esos días, tan lejanos y tan clavados en la fotografía de nosotros postrados en el lobby de ese viejo hotel, qué locura fue aquella.

Mas sereno, me sorteo la aventura de estar vivo (de seguir), hay muchas puertas frente a mi. Sin saber si entro o salgo soy algo más precavido ahora, me fijo en la cerradura y empiezo a explorar cual profeta a su fe, tú ya no dices nada y yo exploto en palabras, y no sé si yo las escribo o tú las inspiras, poesía o no, esto parece doler menos cada vez. O es quizá la anestesia de este día con olor a gris y pintado de humedad el que me hace estar recordando, yo que sé.

Tal vez fue mejor así, que en nuestra historia no sucedía el tiempo, sólo velas en los cumpleaños, y canciones, muchas canciones.
Y tú llevabas lágrimas, de esas con las que pudimos haber endulzado la tristeza de todo el mundo.

Sucedimos, y lo nuestro fue y será eterno en el tiempo en que nos duró. Aprendíamos del amor a sonreír, y recorríamos todos los inviernos en un tono azul que te proclamaste. Diré, sin temor a equivocarme, que aún somos eternamente felices en esos siete años.
Los miro a ellos y no se parecen en nada a nosotros. Ellos, se quedaron destilando ese aroma, que a veces alcanzo a oler en esa ciudad que nos habrá visto nacer y hacer.

Para de llorar cariño, silenciosamente gritando, que esta vez no hay ganas de morir,
ni de vivir.
El espacio que ocupabas se llena de tiempo, como haciendo un efecto de gravedad a la inversa, alejando a todo aquello que quiera acercarse a menos de un hola de distancia y a una mirada de 'me gustas'.

Hemos cumplido el destino.
Pero,
        ¿y quién nos cumple a nosotros?

martes, 10 de junio de 2014

Antes de soñar


Después de la guerra no supimos qué hacer con tanta excusa
más que fumar
y fumar.

Sí,
ya lo sé,
he dicho siempre que el final es otra forma de comenzar.
Estas horas post-mortem he cogido mis tenis para confrontar al mundo, corriendo hacia delante, pero siempre mirando hacia atrás. El problema que he tenido con las carreteras es no saber diferenciar en si voy o regreso.

Jamás quise olvidarme de mí tanto como de ti.

Por eso es que mi brújula siempre apunta a tu nombre. Por eso es que la ubicación es sólo cuestión de enfoques.

He descubierto, tras pasos de cordura que si vas con cierta prisa hacia la tristeza puede que el camino sea lo que más te guste, he descubierto que uno no se puede encontrar si nunca se ha perdido.

Así que decidí extraviarme en cualquier horizonte

y lo mismo pasó con el mar en aquél naufragio, era mi guerra contra mí mismo.
Y estaba perdiendo.

Si  hubiera sabido que mi playa era una lágrima absuelta en este destrozo de realidades al que le he vuelto a llamar vida, sin querer. Si tan sólo hubiera mirado el letrero sabría como estar de vuelta justo para la hora del té.

Si hubiera sabido de ti no me habría masturbado tanto, pensando en un tipo que no era.

Iba directo camino a huir, gastándome los pasos, jugando a descubrir nuevos suicidios en cada ventana abierta, incendiando los años como un cigarro consumido a la mitad, queriéndolo apagar y con tanto miedo a quemarnos.

Sea nuestra libertad la verja y nuestra cobardía la canción impuesta para bailar. Seamos nosotros los que cerremos los ojos para no tener que abrir la puerta. No sabríamos a quien culpar después de la borrachera, así que la resaca puede salvarnos la cabeza.
Que nos tiren por la borda el derecho a soñar, no creamos merecernos la tierra prometida, malditos hijos de Adán.

La luna ha venido a reclamarnos las promesas. Nos ha mirado con la valentía con que la acusamos y nos ha dejado esta lealtad de miseria a cuestas, nos ha señalado responsables por dejarnos matar, después de naufragarnos seguimos tocando fondo, después del amor sólo puede venir la culpabilidad.

Siempre he sabido terminar la historia pero nunca como empezarte. Las ausencias pueden ser divertidas una noche, pero hasta las putas también tienden a enamorarse.

Si hemos de buscar héroes nos equivocamos de paisaje. Me he mudado a los bares para que no puedas hallarme, para ver si puedo seguir soñando con imposibles y con batallas perdidas.
Si le miento a mis pesadillas es para no tener que enfrentarme con ellas,
si un día me perdí, fue para encontrarme
aunque tú jamás volvieras.

jueves, 22 de mayo de 2014

Palabras

Han salido a dar la última estocada
los fantasmas de los insomnios.
Hoy han tenido el valor.
Se han mofado de las utopías
y de los planes a futuro,
de esos que haces cuando estás enamorado.

Mientras,
del otro lado de la acera
con la mirada fija en un vagabundo
te ropas con pasajeros sin rumbo,
pero con un destino.
Y crees por un momento
que eres parte del escenario perfecto.
Que hasta llegas a pensar en ilusiones paganas,
en ironías desechables
solo al verla varada en andenes de paso
moviendo su cabello con el mismo aire que respiras.

Y te sientes dichoso.

Piensas,
y hasta escribes de momentos
como si ya lo hubieras tenido planeado
-y sin quererlo-
te has vuelto piedra
en la ciudad perdida de los derrotados.

Y todo
   por no vivir,
      por no sentir.

Es casi imposible ser breve
en un reino de espacios
pero sin tiempos,
con puentes en cada esquina
y con vagones de tren cargados de historias suicidas.
Que hasta te da gusto a veces estar triste,
condenado.

martes, 29 de abril de 2014

El más pequeño amor


Siempre dije que a ti te debí haber encontrado al final de todo,
de todos.
Que quizá el destino se equivocó con nosotros.

Tú eras tan pequeño
para ser mi gran amor.

Siempre supe que no era el momento,
que yo debí haberte conocido después,
cuando ya hubieras besado a otras.
Cuando ya te hubieran roto el corazón
y me encontraras para arreglarlo,
y al final no importara.

¿Por qué esto?

Porqué tan antes.

Si lo hubiera sabido desde el principio,
quizá no hubiera pisado
tan al fondo
el acelerador.

Ahora no sé cómo detener este tren
con destino a ningún lado.

Estoy segura que
si nos alcanzara el tiempo
no sabría cómo hacer para pararnos,
así que seguimos corriendo
separados,
como esperando que algún día de suerte
tú llames a mi puerta
y yo finja que nada hubiera pasado.


“Todos los días veía a la luna
desde mi recama,
en esa ventana que apenas se alcanza a ver.
O me bañaba
y la muy ingrata se burlaba
mirando la mitad de la sombra que se te olvidó quitarme,
que me dejaste aquí”

Era así como cada día no nublado estabas en mí.
Pisando fuerte.


Sí,
descubrí un día que no todos los lunares hablan del amor.
Hay algunos que sólo hablan de ti.
Abril.

viernes, 4 de abril de 2014

Abril los ojos

Un abril decidí nacer
una vida corta
amores sencillos,
no pedía más.
No podía.

Mis sueños no iban mas allá del patio de la esquina.
Un balón de fútbol
como religión
y una mochila que en aquél entonces
llevaba libros que
no leía.

Sí,
Yo nací en una primavera
en la que no sabía
que mis padres me esperaban
desde aquel Julio
que hicieron el amor.
Mi madre dice que lo primero
en preguntar fue:
¿Viene completo, doctor?
Y en aquél entonces si.

Viví
una infancia
llena de plenitud
alegría.
Y un padre que daba la vida
por ese primer hijo varón.

Podría escribir un libro
de aquella tierra café
con la que jugaba a la inmortalidad
bajo esas casas de papel
pintadas de tejas
y corredores repletos de niños
ganándole cicatrices
al tiempo.

Era el idiota
mas afortunado del mundo.

Tuve una edad peculiar:
fui mas chico siempre
que los demás.

Mi primera chica
media medio metro más,
y me dijo:
niño
tu me gustas
pese a todos los chicos de mi edad.
Ella cursaba sexto año
y yo tercero.
Papá:
esa era mi felicidad.

Y por azares de ese destino
que trato de conquistar
siempre con el mismo verso,
un atardecer
con un afiche de golondrinas
anunciaba la retirada
de aquella batalla,
le dije adiós a mis amigos
sin decir una palabra.

El camino del pueblo
me llevó a la gran cuidad,
y con mas sueño
que ganas
me levanté temprano
para desayunar.
Me puse el uniforme escolar
como buen soldado,
Y me fui a vivir el drama
de los estudiantes
'de segunda mano'.
Jugando damas
en una partida de ajedrez.

Poco a poco
entre asfaltos rotos
fui construyendo esta garita
con la bisutería copiada
-y robada-
de los mejores héroes
que Dios me dio:
mi familia.

Este cuatro solo puedo decir:
"Bienvenidos
a mi hogar"
y fíjense muy bien en los detalles
que el desorden de este reino
está hecho
con el mayor de los cuidados.

Ya lo dije:
Mi vida era una bonita
rutina.
Simple.
Nada más.

Pero un buen día
entraste tú,
como si nada.
Como si no te costara dejar huella.
Llegaste al salón de tercero
decidida a cumplirme.
“Esos lunares hablan”
pensé, y mientras
me llevaba la mano al bolsillo
buscando algo que ofrecer,
tu ya me habías conquistado
con esa sonrisa de universos
por las que la poesía
no alcanzaría para pagarte nunca.

Puedo pasar vidas hablando de ti,
pero mejor
ven a hacérmelo
amor
en este abril.
Fóllame con palabras bonitas
como si fuera nuestra ultima
primera vez.

¿Acaso crees que
no guardo en mi conciencia
aquél regalo?

Tu nombre
está grabado en este puto mes
con letras de oro
y sangre.

Nunca olvidaré aquél abril,
yo mojado
y tu sudada.

Gracias, por abrirme los ojos
tu cuerpo
y el amor.
Después de todo,
cariño:
o tú
o nada.

martes, 25 de marzo de 2014

Nostalgia

Algún día te darás cuenta.
Detrás de estos tus ojos
solo habita una luz extinta,
muerta.
En la esperanza del ultimo grano de arena que te prometí esperar.
No hace falta que le llores.
No hay más puntos suspensivos esperando un algo más.
Ya no.

Hemos agotado el grifo de fondo que goteaba
todas esas noches que no hicimos el amor.
Nos encargamos de hacer perfecta la ecuación, que olvidamos el desastre de las instrucciones.

Al mirar atrás con el futuro entre cejas
me llamarás cobarde. Sin ley ni restricciones.
Es así como quiero que sea. Justo,
como ambos lo hicimos:
unos malditos valientes con el corazón desenvainado esperando al enemigo, en una guerra que hace mucho que terminó.
Que ya hemos perdido.

100 años y todavía me hace falta olvidar.
Ese ingenuo arte de aún llevarte entre los dedos por las calles, mirar el verde esperanza con lágrimas de por medio, seguir confiando en los extraños y dejar de contar a pasos marchitos la ciudad.

Por si fuera poco, el mundo es una mierda,
una muy buena. La publicidad anuncia que está hecho solo para los idiotas y todos parecen creerlo,
entre esta miseria de escombros y cumplidos
ya nadie dice nada.
La diplomacia tiene del cuello a la verdad
y tal parece que importa más el programa del domingo que una revolución nacional.
Estamos diseñados para morir callados.
Para nunca hablar.

El verano está más loco que nunca y yo cada mes más cuerdo que siempre.
No hay aspirina ni efecto mariposa en el vaso.
Aquí los héroes solo existen en los libros de historia.
No hay excusas que valgan la pena para vivir
ni motivos para morir exceptuando tu nombre.
Es viernes de sed
y el cielo se viste de amor.
El autobús me recuerda eso de dejar la vida en un andén.
Y me pone nostálgico.
Llueve y yo pienso en ti.
Hago un cambio de luces en los intentos. Corro, en lugar de caminar.
Y siento un poco más lento, el color que le da la partitura del tiempo al simple y huérfano hecho de respirar.
Einstein se equivocó.
La relatividad no hace conjunto con los aretes que he hallado en el desván.
Han dejado de esconderse tristes en favor de tu ausencia.

Las fotos enmarcadas con tu sonrisa le dan un poco de bienestar al borracho lleno de poemas que aparece los jueves.
Los folios de las manecillas se disfrazan de segunderos descompuestos.
Y como mis manos no son tan buenas pintando algo que no sea tu cuerpo,
escribo.
Como si supiera verme en el espejo después de ti.

Estoy en modo recuperación: “cambio de planes”.
Y no me gusta.
Sintiéndome ya todo un hombre intento arreglarte
para pasar el invierno
(por lo menos)
El alcohol por la tarde se bebe toda la poesía.
Y yo, pese a todo
sigo prefiriendo tu pies fríos
a la calidez de fondo que me oferta noche a noche
esa puta melodía.


domingo, 23 de marzo de 2014

Bienvenid@

Hubiera podido hacerlo en otros lados
-en otros tiempos-
pero por aquí se respira tanta tristeza
que sinceramente no hubiera sido lo mismo
¿Cómo decirlo sin que duela?

Te levantas de tu tumba
por la mañana
y te acomodas la corbata
a modo de soga
para que no se note la diferencia.
Te subes al primer metro
y esperas que nadie se dé cuenta
de la falsedad que escondes
tras esa seguridad que bien
podría tirarte a las vías.
Te maquillas una sonrisa
que luego quitas
para que te veas normal
(o como los demás).
Te tragas un buenos días
y olvidas la cortesía
que alguna vez te enseñaron en casa
y apenas se abren las puertas
tiras una corrida
como si alguien te persiguiera.

Pero aprendes un poco a ser feliz
con esa soledad que tienen las multitudes.

Me digo:
Yo he visto estos
rostros antes
(en alguna tragedia que aún no ha sido contada)
no sé, tal vez.
Esos caminantes sin rumbo
que dan lecciones de valores a sus hijos
mientras se hacen los dormidos
para no tener que ofrecer el asiento.
Y esa palabra de prójimo se acaba
cuando te pones en medio del camino.
Ser humano
está muy mal visto.
No hay estaciones de radio
para las buenas historias de amor.
Si ellos oyen ‘dolor’
todos corren por un ticket.

¿Cómo saber si la mierda es buena,
si siempre has comido lo mismo?

Debió haber sido más corto
-me sigo diciendo-
Pero traigo cargado el empeño de darles detalles de la amargura.
Decirles que me he vuelto amante de la nostalgia
sólo porque me mira con ternura.

Ah!, pero no todo es tristeza
si les digo: recuerdo, eh!
una especie de permanencia voluntaria para con la prosa ha sido la peor mejor elección de mi talento.
Una maldita forma de vida.

Justo cuando no creía en la poesía
el amor disparó
y mi única reacción fue hacerme el muerto.
Así que no me juzgues por la apariencia de vagabundo
que aquí es bien recibido
cualquiera que tenga el corazón roto
o co-rompido.
O quien quiera ver al payaso vestido de poeta.
Yo,
que aún le sigo llevando rosas
a este cementerio de sonrisas.

Que
“Lo bueno siempre tiene que esperar” dice mi madre.
Y yo ya perdí la cuenta de las vidas intentando hacer esto.

Pero hoy te he cumplido
destino
hijo de puta.
¿Por qué tanto me gustas?



"Deseo, casi como escribo.
Por eso no debes creer en mis versos
como una verdad absoluta,
sino como una duda
que aún no he resuelto.
Ni quiero."