Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

viernes, 24 de mayo de 2024

París de día

Juré que podía haber estado soleado ese día,
brillando afuera, iluminando todas las caras tristes
que paseaban incautas sobre el asfalto.
Pero no, 
solo fui capaz de ver la sombra del juzgado de lo familiar,
de cualquier manera todos los juzgados parecen ser sombríos
a cualquier hora, como listos para emerger en cualquier
separación.
Llevamos en la mano el acta que dio inicio a este ritual,
ese pedazo de papel donde cabían todas las promesas 
que nunca supimos cumplirlas.
El juez te mencionó por el nombre que casi nadie conoce,
hubo de testigos a mi tío José
y a tu primo Hugo.
Hacía ya 10 años del evento del "para siempre" que estaba a punto de
terminar en una pared agrietada por el desamor,
Se comenzaron a leer los motivos,
tu te quedaste con la casa
yo con el carro, los perros y una carta bajo el brazo
que ya no alcancé a leerte.
Había un poderío armamental de cada bando,
listo para ser gritado cuando se diera la oportunidad.
Nos creímos eso de que éramos especiales,
únicos, no hace diferencia tapar al muerto 
después de haberle disparado.
Ambos mentimos y decimos que estaremos bien,
que los caminos después de cruzarse es normal que
algún día se separen, que ya no queda nada más
a que aferrarse.
Comienza el invierno y hay una orden de restricción
para el amor, cada cual toma de la mano a su nuevo destino
mientras los niños entran a una nueva institución.
El jurado declara tener listo el veredicto,
uno a uno, se van apagando todos los sonidos.
Los presentes se levantan para escuchar lo inevitable:
Ésta guerra ha terminado,
y hemos perdido.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Para no dejar de creer en el amor

Cada vez comprendo más el amor de mis padres,

contigo, ahí, con tu mirada de cárgame, papá,

que te necesito.


Sé de antemano, y con sumo cuidado

que no me perteneces,

pero con alegría acepto

que nadie puede arrebatarme cada momento

a tu lado.


Y eso es, lo que mejor puedo ofrecerte:

la mejor versión de mí.


Gael.

todos los días, cuando el astro

ilumine tu carita, 

en tu primera sonrisa matutina,

incluso, cuando lejos estén tus pisadas

habrá siempre ahí

un lugar donde refugiarse,

donde descansar para poder continuar:

papá y mamá.


Solo eso tengo que decirte,

que agradezco al cielo tu existencia, 

como mi padre seguramente hizo

conmigo. 


Cuando los escépticos se cuestionen

de la existencia de un Dios,

cuando todos se pregunten

sobre lo extraordinario 

y la existencia de milagros,

yo 

comenzaré a hablarles de ti, 

Gael.