y el mundo descansa de tu belleza,
parpadeas, como si la primavera se estuviera muriendo
para renacer de nuevo en tus comisuras.
Te levantas,
y te veo hacerle competencia
a cualquier amanecer.
Te paras frente a ese espejo
que no hace más que decirte lo mismo
que yo te digo cada mañana:
pero, qué bonita estás mujer,
pero, qué bonitos ojos, esos, que me miran de reojo,
como quien sabe disfrutar de cada victoria.
Te maquillas,
como si te hicieran falta monerías
en esa sonrisa de niña valiente que siempre llevas.
Te meces el pelo, como quien mece al abuelo
en el patio trasero de la alegría.
Y entonces recuerdo que te conocí en octubre
y que a mi el verano me viene a decir a diario:
¡qué jodida suerte tienes, muchacho!
Y yo, sólo tengo que decir
que eres lo mejor que le ha pasado a este mundo
que eres el adoquín de los paisajes,
que eres la lluvia en una película de amor,
y que eres amor, en una vida tan constantemente cambiante,
como tú,
tan, preciosamente risueña.
Te vistes, para no infartar a la calle
y te vas.
Y dejas una incertidumbre que no se llena
más que con un mensaje de 'hola amor, cómo estás'.
Te vas y tu ausencia huele a deseo
como cuando te pierdes en tu propia ciudad,
como cuando sabes que estás,
pero no sabes dónde.
Y entonces vuelves a llamar y dices:
"sólo quería recordarte que me encantas"
y yo, ya no me muero, sino que ¡vivo!
Vivo en tu cielo color vainilla.
Y luego llegas rompiendo banquetas,
tirando lo inservible
y regalándole una sonrisa a la mejor seriedad
Le has puesto moñitos de colores a mi vida,
y no hace falta decir que el mundo sin ti no es el mismo
¡pero ah!, que bonito contigo.
con ese afán de ayudar
con esa vocación de sencillez y humildad
y con esos modos cambiantes
que a mi me dan la seguridad para decir:
te quiero
te quiero
te quiero
por ser como eres,
te quiero por la autenticidad de tus lunares,
por la certeza de tus caricias
por toda la magia que escondes
y que a diario dejas caer.
Eres en mi vida los copos de nieve,
eres en mi vida el golpe suave del mar a la arena
eres en mi vida el barco de los sueños
donde sólo podemos volar.
Yo ahora conjugo el amor siempre en presente,
y contigo.
Caminando a tu lado
parece que todo saliera sobrando.
Así que voy a decirlo tan fuerte como haga falta,
tan quedito como sea necesario
y tan firme como siempre soy con el amor,
princesa:
Te amo,
te amo,
te amo,
y no hay nada más que agradecer a Dios tu existencia
y al universo por conspirar a mi favor
porque cosas como tú
solo una en mil vidas,
muñeca.
Qué nos van a contar a nosotros de entrega
¿verdad?
Pero, qué fortuna haberte encontrado esa tarde,
que placer el habernos conocido
y qué honor por despertar cada día junto a ti.
Nuestra historia vale todos los tesoros del mundo.
Y yo voy a estar aquí
una y otra vez para recordártelo,
Tú eres mi mayor proeza
mi más bonita
poesía.