Como quisiera
-a veces-
haber pagado todas mis deudas
a la vida.
Y no andar por ahí
desorientado,
amando a los precipicios
casi
como te amé a ti.
Que me recojan todos los veranos,
oh! Dios.
¿Por qué le das balas
a quien solo sabe jalar el gatillo?
Porque me impusiste la poesía en lugar de sepulcros.
Dime cuántas derrotas más
hacen falta
para satisfacer
esta necesidad
de desenamorar a la luna
y bajar a pedradas a todos los idiotas
varados en ese naufragio interminable
de la espera.
Alguna vez abriré los ojos
y veré tus labios
sudados
casi rogando
por una maldita palabra mía.
Alguna vez
jugaré a los ahorcados
con la firme convicción
de no dejarme perder.
Cuando mis ojos
puedan esconder
la pasión
entonces ya no servirá de nada
aquello que nos dimos
tanto.
La juventud
me dejó el mejor amor del mundo.
Ahora
estoy exhausto de esta soledad
de arrecifes,
de este Acapulco
tan triste
sin nosotros,
sin ti.
Si han de
jurarte llevarte a las estrellas
fíjate muy bien que no te estorben
todas esas promesas
que nunca te supe cumplir.
Antes que se me acaben las fuerzas
la cerveza, y la poesía,
dejaré estas letras en el olvido
de la habitación.
Y dejaré que la autopsia del corazón
lo revele:
No murió por las preguntas,
no supo qué hacer con las respuestas.
Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.
jueves, 18 de octubre de 2018
miércoles, 26 de septiembre de 2018
Llegaré a olvidarte, pero no hoy
Te sientes piedra
en una noche de gárgolas vivientes,
sé justo lo que sientes
al no besarme.
Y que a mi top de deseos
no le caben tus 25 besos.
Como queriendo hacer cosquillas
a las promesas que nunca te cumplieron.
Verás,
patéticamente
estoy lleno de poesía
y tan vacío de ti.
Duele
saber,
que por lo nuestro
no tienes por qué preocuparte.
Así,
o masclaro caro.
Cuesta mucho saber
que no sabrás
a qué sabe
el sabor de mi azul
después de escribirte.
Jodidamente precioso
es estar contigo
Preciosamente jodido
es que no lo sepas.
Duele,
que mi más grande error
haya sido
no equivocarme
para ti.
en una noche de gárgolas vivientes,
sé justo lo que sientes
al no besarme.
Y que a mi top de deseos
no le caben tus 25 besos.
Como queriendo hacer cosquillas
a las promesas que nunca te cumplieron.
Verás,
patéticamente
estoy lleno de poesía
y tan vacío de ti.
Duele
saber,
que por lo nuestro
no tienes por qué preocuparte.
Así,
o mas
Cuesta mucho saber
que no sabrás
a qué sabe
el sabor de mi azul
después de escribirte.
Jodidamente precioso
es estar contigo
Preciosamente jodido
es que no lo sepas.
Duele,
que mi más grande error
haya sido
no equivocarme
para ti.
lunes, 5 de marzo de 2018
Paraíso
Cierras tus ojos
y el mundo descansa de tu belleza,
parpadeas, como si la primavera se estuviera muriendo
para renacer de nuevo en tus comisuras.
Te levantas,
y te veo hacerle competencia
a cualquier amanecer.
Te paras frente a ese espejo
que no hace más que decirte lo mismo
que yo te digo cada mañana:
pero, qué bonita estás mujer,
pero, qué bonitos ojos, esos, que me miran de reojo,
como quien sabe disfrutar de cada victoria.
Te maquillas,
como si te hicieran falta monerías
en esa sonrisa de niña valiente que siempre llevas.
Te meces el pelo, como quien mece al abuelo
en el patio trasero de la alegría.
Y entonces recuerdo que te conocí en octubre
y que a mi el verano me viene a decir a diario:
¡qué jodida suerte tienes, muchacho!
Y yo, sólo tengo que decir
que eres lo mejor que le ha pasado a este mundo
que eres el adoquín de los paisajes,
que eres la lluvia en una película de amor,
y que eres amor, en una vida tan constantemente cambiante,
como tú,
tan, preciosamente risueña.
Te vistes, para no infartar a la calle
y te vas.
Y dejas una incertidumbre que no se llena
más que con un mensaje de 'hola amor, cómo estás'.
Te vas y tu ausencia huele a deseo
como cuando te pierdes en tu propia ciudad,
como cuando sabes que estás,
pero no sabes dónde.
Y entonces vuelves a llamar y dices:
"sólo quería recordarte que me encantas"
y yo, ya no me muero, sino que ¡vivo!
Vivo en tu cielo color vainilla.
Y luego llegas rompiendo banquetas,
tirando lo inservible
y regalándole una sonrisa a la mejor seriedad
Le has puesto moñitos de colores a mi vida,
y no hace falta decir que el mundo sin ti no es el mismo
¡pero ah!, que bonito contigo.
con ese afán de ayudar
con esa vocación de sencillez y humildad
y con esos modos cambiantes
que a mi me dan la seguridad para decir:
te quiero
te quiero
te quiero
por ser como eres,
te quiero por la autenticidad de tus lunares,
por la certeza de tus caricias
por toda la magia que escondes
y que a diario dejas caer.
Eres en mi vida los copos de nieve,
eres en mi vida el golpe suave del mar a la arena
eres en mi vida el barco de los sueños
donde sólo podemos volar.
Yo ahora conjugo el amor siempre en presente,
y contigo.
Caminando a tu lado
parece que todo saliera sobrando.
Así que voy a decirlo tan fuerte como haga falta,
tan quedito como sea necesario
y tan firme como siempre soy con el amor,
princesa:
Te amo,
te amo,
te amo,
y no hay nada más que agradecer a Dios tu existencia
y al universo por conspirar a mi favor
porque cosas como tú
solo una en mil vidas,
muñeca.
Qué nos van a contar a nosotros de entrega
¿verdad?
Pero, qué fortuna haberte encontrado esa tarde,
que placer el habernos conocido
y qué honor por despertar cada día junto a ti.
Nuestra historia vale todos los tesoros del mundo.
Y yo voy a estar aquí
una y otra vez para recordártelo,
Tú eres mi mayor proeza
mi más bonita
poesía.
y el mundo descansa de tu belleza,
parpadeas, como si la primavera se estuviera muriendo
para renacer de nuevo en tus comisuras.
Te levantas,
y te veo hacerle competencia
a cualquier amanecer.
Te paras frente a ese espejo
que no hace más que decirte lo mismo
que yo te digo cada mañana:
pero, qué bonita estás mujer,
pero, qué bonitos ojos, esos, que me miran de reojo,
como quien sabe disfrutar de cada victoria.
Te maquillas,
como si te hicieran falta monerías
en esa sonrisa de niña valiente que siempre llevas.
Te meces el pelo, como quien mece al abuelo
en el patio trasero de la alegría.
Y entonces recuerdo que te conocí en octubre
y que a mi el verano me viene a decir a diario:
¡qué jodida suerte tienes, muchacho!
Y yo, sólo tengo que decir
que eres lo mejor que le ha pasado a este mundo
que eres el adoquín de los paisajes,
que eres la lluvia en una película de amor,
y que eres amor, en una vida tan constantemente cambiante,
como tú,
tan, preciosamente risueña.
Te vistes, para no infartar a la calle
y te vas.
Y dejas una incertidumbre que no se llena
más que con un mensaje de 'hola amor, cómo estás'.
Te vas y tu ausencia huele a deseo
como cuando te pierdes en tu propia ciudad,
como cuando sabes que estás,
pero no sabes dónde.
Y entonces vuelves a llamar y dices:
"sólo quería recordarte que me encantas"
y yo, ya no me muero, sino que ¡vivo!
Vivo en tu cielo color vainilla.
Y luego llegas rompiendo banquetas,
tirando lo inservible
y regalándole una sonrisa a la mejor seriedad
Le has puesto moñitos de colores a mi vida,
y no hace falta decir que el mundo sin ti no es el mismo
¡pero ah!, que bonito contigo.
con ese afán de ayudar
con esa vocación de sencillez y humildad
y con esos modos cambiantes
que a mi me dan la seguridad para decir:
te quiero
te quiero
te quiero
por ser como eres,
te quiero por la autenticidad de tus lunares,
por la certeza de tus caricias
por toda la magia que escondes
y que a diario dejas caer.
Eres en mi vida los copos de nieve,
eres en mi vida el golpe suave del mar a la arena
eres en mi vida el barco de los sueños
donde sólo podemos volar.
Yo ahora conjugo el amor siempre en presente,
y contigo.
Caminando a tu lado
parece que todo saliera sobrando.
Así que voy a decirlo tan fuerte como haga falta,
tan quedito como sea necesario
y tan firme como siempre soy con el amor,
princesa:
Te amo,
te amo,
te amo,
y no hay nada más que agradecer a Dios tu existencia
y al universo por conspirar a mi favor
porque cosas como tú
solo una en mil vidas,
muñeca.
Qué nos van a contar a nosotros de entrega
¿verdad?
Pero, qué fortuna haberte encontrado esa tarde,
que placer el habernos conocido
y qué honor por despertar cada día junto a ti.
Nuestra historia vale todos los tesoros del mundo.
Y yo voy a estar aquí
una y otra vez para recordártelo,
Tú eres mi mayor proeza
mi más bonita
poesía.
martes, 16 de enero de 2018
Ausencias
Brillaste,
incandescente
y fugaz.
El día, que llenaste de blanco tus ideales,
la noche, que brindaron pronunciando tu nombre partido en dos.
No recibí invitación a la masacre,
pero pude percibir a kilómetros de lágrimas
el más largo y triste adiós.
Las mesas se arreglaron de flores
y un cóctel homicida adornaba la recepción nupcial,
era el día D de tu vida sin mi.
A pesar de apostar tu boca a la ruleta,
hubo alguien que todavía compró tu desaire.
La culpa y tú se hicieron una después de esa herida mortal
que nunca logró cerrarse.
Te maquillas como para esconder las cicatrices,
como si pudieras ocultar el dolor.
Tú haces como si no importara y ellos hacen como que te creen.
Pagan por tu miseria en un regalo que augura una vida feliz,
y luego tu asientas, como que sí.
Te limpias las lágrimas y te pones el velo,
como quien va dispuesto al suicidio.
Y el tipo tonto demasiado astuto ha creído en cada una de tus palabras.
Claro, los idiotas son más propensos a ser felices.
¿Aceptas esta mentira hasta la muerte?, mi amor.
Te das el lujo de un nuevo apellido,
el orgullo no hace ningún daño, te repites,
luna de miel amarga en la playa,
y tú juras que ya nada tiene memoria,
pero no.
Te bailan un vals en la cama antes de las ocho,
te izan una sonrisa sabor a café de mañana.
Sales de la habitación deprisa
y por un instante pequeño te viene a la mente
aquél muchacho tímido de cuentos,
te limpias la tristeza y te recoges el pelo,
el cigarro termina el trabajo.
Duermes con el chico bueno,
pero sigues soñando al maldito.
Y yo, sobre el relato de mis derrotas,
intento versarte para poder decirte adiós.
Y tú, sigues visitando el muelle en cada diciembre,
aún, cuando has declarado,
con pistola en mano
ya no pensarme.
incandescente
y fugaz.
El día, que llenaste de blanco tus ideales,
la noche, que brindaron pronunciando tu nombre partido en dos.
No recibí invitación a la masacre,
pero pude percibir a kilómetros de lágrimas
el más largo y triste adiós.
Las mesas se arreglaron de flores
y un cóctel homicida adornaba la recepción nupcial,
era el día D de tu vida sin mi.
A pesar de apostar tu boca a la ruleta,
hubo alguien que todavía compró tu desaire.
La culpa y tú se hicieron una después de esa herida mortal
que nunca logró cerrarse.
Te maquillas como para esconder las cicatrices,
como si pudieras ocultar el dolor.
Tú haces como si no importara y ellos hacen como que te creen.
Pagan por tu miseria en un regalo que augura una vida feliz,
y luego tu asientas, como que sí.
Te limpias las lágrimas y te pones el velo,
como quien va dispuesto al suicidio.
Y el tipo tonto demasiado astuto ha creído en cada una de tus palabras.
Claro, los idiotas son más propensos a ser felices.
¿Aceptas esta mentira hasta la muerte?, mi amor.
Te das el lujo de un nuevo apellido,
el orgullo no hace ningún daño, te repites,
luna de miel amarga en la playa,
y tú juras que ya nada tiene memoria,
pero no.
Te bailan un vals en la cama antes de las ocho,
te izan una sonrisa sabor a café de mañana.
Sales de la habitación deprisa
y por un instante pequeño te viene a la mente
aquél muchacho tímido de cuentos,
te limpias la tristeza y te recoges el pelo,
el cigarro termina el trabajo.
Duermes con el chico bueno,
pero sigues soñando al maldito.
Y yo, sobre el relato de mis derrotas,
intento versarte para poder decirte adiós.
Y tú, sigues visitando el muelle en cada diciembre,
aún, cuando has declarado,
con pistola en mano
ya no pensarme.
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