Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

viernes, 13 de febrero de 2015

Viernes 13, de febrero

Le tengo miedo a la dirección donde me lleve el viento.
Brianda Lizzeth Gommez.

Yo te miro
y veo claudicados esos momentos de angustia
cuando dices te quiero.
Esa duda de pega y corre
al sonido de algún beso con sabor a disparo,
esa manía que tienes de vida
de amar a cualquier pájaro que no huya de tu mano,
aquél que te siente
vuela
y te deja siempre esperando.

He visto huracanes en una mirada
que pareciera no decir nada
y al extinguirse se oye quedito…
te sigo amando.

He visto a los mejores poetas
venderse por unas cuantas monedas.
No creas mucho eso de las palabras, bonita
recuerda
      -un callado también grita-.

Te he visto huir al destino
para pagar las deudas de corazones
que ya han sido rendidos
hace muchas guerras.

Te he visto besar
con los ojos abiertos
para ver si encuentras algo de príncipe
en cualquier día a-zu-lado.

Pero hoy quiero decirte
que los grises también son inolvidables.

Que el cielo llueve
porque alguien hace el amor
al otro lado del mundo.

Que las mariposas también tienen ese efecto.

He visto a unos tacones
romper el rojo
de todos los semáforos
sobrevolando los charcos
de algún tonto enamorado
que lo dio todo
por esa sonrisa que asomaba
aquellos dientes afilados.

Mira que con esos labios
uno no podría distinguir
si es la presa
o está siendo cazado.

He visto a volcanes
temerle a las estrellas.
Y a fantasmas que les da miedo
la oscuridad.

Me he visto tantas veces caer
que hoy solo puedo decirte:
‘lo siento’.
Enciende el apagador
de este viernes derrotado
que tengo mucho miedo.
Y aunque
te prometan mares
alrededor de tu desierto
ten en cuenta:
nadie
  te amará
     como este perdedor.

jueves, 5 de febrero de 2015

Me debes una vida

Las palabras reclaman en gritos mudos y suicidas a modo de una cerveza caliente, voy encaminando al lápiz con el peso de las malas decisiones que cometí después de ti.

Cargo con culpas de sábanas en el día a día, no me quejo de los insomnios porque aunque sigo sin poder dormir aún guardo tu mirada, y sabes, con eso lo demás se puede ir a la mierda.

Estoy solo en esta caída, pero duele este sentir donde ya no hay nada. Del amor ahora sólo tengo este espejo roto manchado de labial que viene a decirme que son siete daños de salación, y que la decadencia apenas viene empezando. Cuando te perdí me quise morir, pero cuando supe que podía recuperarte, aumentaron mis ganas.

Aprendí, que cuando tocas el fondo, puede que te quedes a vivir ahí, puede que el imposible sea tu palabra para definir el futuro, aprendí que tu ausencia no tiene ninguna moraleja acá abajo, en este mundo. Después de todo, vivir de los recuerdos no es tan malo si ya no te queda otra cosa, si todo te lo has acabado.

Aprendí que entre tú y yo, no había nunca bolsillos vacíos, por más que no tuviéramos una sola moneda, que nosotros siempre supimos darle la mejor guerra a esa rutina, aunque perdiéramos todo en la última batalla...

Que nos quedamos con el sabor más amargo en nuestra despedida, pero fue nuestra, siempre será nuestra.

¿Me debes una vida, sabes?
  Me la debes
     y tus lágrimas lo saben.