Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

martes, 10 de junio de 2014

Antes de soñar


Después de la guerra no supimos qué hacer con tanta excusa
más que fumar
y fumar.

Sí,
ya lo sé,
he dicho siempre que el final es otra forma de comenzar.
Estas horas post-mortem he cogido mis tenis para confrontar al mundo, corriendo hacia delante, pero siempre mirando hacia atrás. El problema que he tenido con las carreteras es no saber diferenciar en si voy o regreso.

Jamás quise olvidarme de mí tanto como de ti.

Por eso es que mi brújula siempre apunta a tu nombre. Por eso es que la ubicación es sólo cuestión de enfoques.

He descubierto, tras pasos de cordura que si vas con cierta prisa hacia la tristeza puede que el camino sea lo que más te guste, he descubierto que uno no se puede encontrar si nunca se ha perdido.

Así que decidí extraviarme en cualquier horizonte

y lo mismo pasó con el mar en aquél naufragio, era mi guerra contra mí mismo.
Y estaba perdiendo.

Si  hubiera sabido que mi playa era una lágrima absuelta en este destrozo de realidades al que le he vuelto a llamar vida, sin querer. Si tan sólo hubiera mirado el letrero sabría como estar de vuelta justo para la hora del té.

Si hubiera sabido de ti no me habría masturbado tanto, pensando en un tipo que no era.

Iba directo camino a huir, gastándome los pasos, jugando a descubrir nuevos suicidios en cada ventana abierta, incendiando los años como un cigarro consumido a la mitad, queriéndolo apagar y con tanto miedo a quemarnos.

Sea nuestra libertad la verja y nuestra cobardía la canción impuesta para bailar. Seamos nosotros los que cerremos los ojos para no tener que abrir la puerta. No sabríamos a quien culpar después de la borrachera, así que la resaca puede salvarnos la cabeza.
Que nos tiren por la borda el derecho a soñar, no creamos merecernos la tierra prometida, malditos hijos de Adán.

La luna ha venido a reclamarnos las promesas. Nos ha mirado con la valentía con que la acusamos y nos ha dejado esta lealtad de miseria a cuestas, nos ha señalado responsables por dejarnos matar, después de naufragarnos seguimos tocando fondo, después del amor sólo puede venir la culpabilidad.

Siempre he sabido terminar la historia pero nunca como empezarte. Las ausencias pueden ser divertidas una noche, pero hasta las putas también tienden a enamorarse.

Si hemos de buscar héroes nos equivocamos de paisaje. Me he mudado a los bares para que no puedas hallarme, para ver si puedo seguir soñando con imposibles y con batallas perdidas.
Si le miento a mis pesadillas es para no tener que enfrentarme con ellas,
si un día me perdí, fue para encontrarme
aunque tú jamás volvieras.