Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

jueves, 4 de junio de 2026

Después de Octubre

Ni en el más remoto asalto de remordimiento me imaginé esto, de-le-tre-arte ente lágrimas y poesías que quisiera nunca haber escrito, hacerme daño nunca fue tan caro como hacértelo a ti, el dolor y el amor se conjugan en mi vida con tu nombre, tú sabes muy bien a lo que me refiero cuando hablo de sogas, cuando aprieto el puño al pasar por la calle que nos hizo, cuando ninguna escuela nos dio todos estos títulos de arrepentimientos.

Fallarte a ti fue lo peor que pude haber hecho, mi secreto divulgado en todas las borracheras a tu favor.

Ay Octubre, la luna te echará de menos...

Solo tú sabrás el significado que esconde el amor tras una manzana, de la suavidad rasposa de una alfombra vieja en un hotel barato, de la falta de centavos a la entrada de una feria privada, de fugarnos de clase para tocar más allá de esas escaleras, de mojar el pan antes del sorbo, de la comida improvisada, de la pizza en todos lados, de la noche de un no en un Acapulco que siempre nos dijo sí, de los aretes que nunca terminé de pagarte.

Ey Octubre, la cama no sabe como dormir sin ti.

No hay patadas ni palabras por la noche, pero juro que sigue oliendo a sudor de mujer, como toda mi vida, como todo el mundo.

De todo lo bueno que probé, siempre fuiste mi vicio favorito, tú, el lugar de mis refugios, las curvas que no terminé de recorrer.

Ya no habrá 'y si...' para nosotros, ya no aquí, pero lo hicimos todo, amor, nos despedazarnos para luego lamernos las heridas, nos cuidamos con la dedicación de una señora a su primer hijo, nos aferramos en cada adiós como un niño al meñique, y volvimos siempre, para juntar los restos y hacernos uno, con cada desastre detrás, nos aceptamos, con todas las huellas y cicatrices, nos amamos sin temor, como esos héroes que en cada batalla se lanzaban a duelo sin nada más que perder.

Tengo más trucos y magia, pero no puede haber show sin espectadores, el telón se cierra para su fan number one, yo sigo recitando en ese bar de quinta, pero tu ya no aplaudes. Los recuerdos agrietan mi cara, la verdad no sé si podré ya no esperarte.

Octubre, los postres no llevan más tu sonrisa.

Le pedí al cielo el amor en un abril, debes saberlo, en verano te conocí bajo un uniforme escolar y un viejo salón como testigo nupcial (cambio todos mis poemas por ese momento), y las ultimas lunas de Octubre me dijeron que sí, que sí me harían una historia, en diciembre apareció el amor (el amor solo puede nacer en el frío), como si nada, como si hubiera estado esperando el momento para nacer. Luego te padecí con la inocencia de su primer amor, con mucho alcohol, te amé tanto, que quizá fue demasiado.

Pero te cumplí
Esta vida fue toda para ti, cada beso, cada abrazo, cada caricia, cada sexo, cada pequeño detalle, todo fue una puta barbaridad. No tengo más que agradecer al cielo por una mirada en monocromático, por unos rizos que me alcanzaron para todas mis cartas, por un mes que me duró toda la vida. La tinta nunca se cansará de pintarte, bonita. Y yo no pararé de escribirte.

Unos tuvieron marzos y primaveras para enamorarse, yo tuve un verano, un diciembre y muchos lunares, yo te tuve a ti.

Viviré sin un mes de ahora en adelante,

ay Octubre,
como voy a extrañarte.

viernes, 24 de mayo de 2024

París de día

Juré que podía haber estado soleado ese día,
brillando afuera, iluminando todas las caras tristes
que paseaban incautas sobre el asfalto.
Pero no, 
solo fui capaz de ver la sombra del juzgado de lo familiar,
de cualquier manera todos los juzgados parecen ser sombríos
a cualquier hora, como listos para emerger en cualquier
separación.
Llevamos en la mano el acta que dio inicio a este ritual,
ese pedazo de papel donde cabían todas las promesas 
que nunca supimos cumplirlas.
El juez te mencionó por el nombre que casi nadie conoce,
hubo de testigos a mi tío José
y a tu primo Hugo.
Hacía ya 10 años del evento del "para siempre" que estaba a punto de
terminar en una pared agrietada por el desamor,
Se comenzaron a leer los motivos,
tu te quedaste con la casa
yo con el carro, los perros y una carta bajo el brazo
que ya no alcancé a leerte.
Había un poderío armamental de cada bando,
listo para ser gritado cuando se diera la oportunidad.
Nos creímos eso de que éramos especiales,
únicos, no hace diferencia tapar al muerto 
después de haberle disparado.
Ambos mentimos y decimos que estaremos bien,
que los caminos después de cruzarse es normal que
algún día se separen, que ya no queda nada más
a que aferrarse.
Comienza el invierno y hay una orden de restricción
para el amor, cada cual toma de la mano a su nuevo destino
mientras los niños entran a una nueva institución.
El jurado declara tener listo el veredicto,
uno a uno, se van apagando todos los sonidos.
Los presentes se levantan para escuchar lo inevitable:
Ésta guerra ha terminado,
y hemos perdido.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Para no dejar de creer en el amor

Cada vez comprendo más el amor de mis padres,

contigo, ahí, con tu mirada de cárgame, papá,

que te necesito.


Sé de antemano, y con sumo cuidado

que no me perteneces,

pero con alegría acepto

que nadie puede arrebatarme cada momento

a tu lado.


Y eso es, lo que mejor puedo ofrecerte:

la mejor versión de mí.


Gael.

todos los días, cuando el astro

ilumine tu carita, 

en tu primera sonrisa matutina,

incluso, cuando lejos estén tus pisadas

habrá siempre ahí

un lugar donde refugiarse,

donde descansar para poder continuar:

papá y mamá.


Solo eso tengo que decirte,

que agradezco al cielo tu existencia, 

como mi padre seguramente hizo

conmigo. 


Cuando los escépticos se cuestionen

de la existencia de un Dios,

cuando todos se pregunten

sobre lo extraordinario 

y la existencia de milagros,

yo 

comenzaré a hablarles de ti, 

Gael.

jueves, 2 de julio de 2020

Cambio de luces

Era una mañana cualquiera,
en esa ciudad de viajeros estacionarios.

El gris perfecto del pavimento había anunciado ya,
una rutina plagada de recuerdos
-como siempre-

Ensombrecí una calle sin nombre un poco antes de las 8.
Y con la osadía y la arrogancia de mi mirada, una parte de mí
se fue en una piel pálida escondida bajo un saco a cuadros.
Casi burlándose de la moda y sus complejos.

Sus ojos…
Ah!, déjenme les cuento.
Merecían un alfaverso repleto de poetas por cada antojo.

No sé bien que veía en mí.
-Habría sido un error interrumpir la magia-

Mientras deducía que quizá era un poco masoquista
(por eso de no dejar de verme)
los ojos incrédulos de aquella solo podían ver el nerviosismo del escenario
cual principal actor fue, aquél que nunca le preguntó la hora
por más ganas que tenía ella guardadas
para decírsela.

El verde en los autos
y el alto en sus zapatos
se hicieron eterno
en sus izadas mejillas.
Ella recorría mi mundo en sus pupilas
como si lo hubiera hecho durante las últimas cien mil pesadillas.

Ahí estaba, ella, a 10 abrazos de distancia,
a la estatura de mis mejores deseos
a 5 metros de ganas por probarla.

Con una ingenuidad de colegiala,
como una américa preparándose 
para ser descubierta.

Fueron los instantes
mas eternos de mi existencia
y con los ojos de ella encima
hasta el silencio se calló.

No sé bien a qué sabía,
ni el cómo la llamaban.
A mí,
solo se me ocurrieron 1987 formas de decirle
“que no se fuera nunca”.

Aunque no pueda probar mi teoría
juro que los relojes se detenían
en cada contorno de su sombra.

No quería que siguiera el tiempo, 
sentí que por ese instante habían valido la pena 
todos esos precipicios:
una cara de nieve en la avenida perdida,
estábamos ahí para cumplirnos, 
son esas las cosas que tiene el puto y maravilloso destino.

ella se volvió,
y la tierra se conmovió
-y recordó-
que tenía que seguir girando.

Ella fue,
la historia de por aquí que nunca tuve.
Y que siempre recordaré.

Sin parpadear intenté seguirte, 
y como casi todos aquí, 
saliste huyendo, 
como si un asesino te persiguiera para darte fin, 
yo que estaba ahí como buscando un inicio (otro).

Tal vez tenga que decirte que solo por esa mañana
valió la pena la aventura voluntaria
de haberme querido perder en ese reino que escondes
tras tus ojos homicidas.

Que basta una mirada para que te cambie la vida.
Ah! Y un semáforo vestido de rojo.

miércoles, 3 de julio de 2019

Lluvia

Justo ayer 
que podría haberme jugado los versos a que no llovía. 
Salí del trabajo, 
sí, de esa puerta pequeña por la que han pasado tantos 
Y me inhale la tristeza de un valle 
que pide a gritos poesía 
amor 
y sexo. 

Yo 
vi a una metrópolis despeinarse, 
la miré con el olor de un pavimento humedecido por lo salvaje
con unos charcos haciéndose caricias para intentar gustarle a algunas piernas que quisieran mirarse, 
Quién no quisiera ser espejo después de una buena minifalda, me dije. 
Me paré frente a una de esas aceras que han vivido desde besos hasta suicidios, que han amado tanto al incauto, como al precavido. 

El agua cayendo y yo creyendo que era culpa del destino. Que yo estaba ahí porque en algún libro, un Dios quiso escribir mi nombre con sabor a derrotas, con la malicia del villano de una historia que debía ser contada en prosa. 
Creí que mi vida estaba pagada para ese momento, para ese olor a tierra extraña. 

Busqué con ansia unos ojos que pudieran acompañar esa soledad de estar entre millones sin decir palabras. 

Nada. 

No encontré tacones, 
ni minifaldas. 
Solo seguía ese olor a vacíos. 

Entonces lo comprendí
y recordé que 
le conocí a ella en verano. 

El amor es ahora una retrospectiva del hubiera.

Pinté mi mundo con el color de sus manos y me hice todo un abecedario con las letras de su nombre. Todos las novelas contaban siempre la misma historia de amor, la nuestra, tan imposible como tu delicadeza con la cocina. 

Las únicas rimas que sabía en aquel entonces eran aquellas que terminaban en 'algún día'
aprendí a llevar de la mano a las promesas, 
creyendo siempre, con el afán de los enamorados tener el tiempo suficiente para cumplirle. 
Casi todos nos equivocamos con eso del amor de tu vida. 
Pero yo iba orgulloso de las cadenas, como quien sabe que la sentencia es llevar a pasear a su recuerdo por las esquinas
para luego brindar en bares por unos labios que se muerden en la boca de otro nombre. 

Estaba muy claro:
seguía buscándole aun sabiendo de no encontrarla. 

Y me enojé con migo, y con el cielo. 
Trate de encontrar en ese asfalto 
alguna musa de andenes 
o de paso. 

Alguien que pudiera quitarme el mal sabor de boca de una guerra perdida. 

Mi vida 
siempre fue un paisaje de arenas donde ganaría el que mejor se perdiera.

He aquí el ganador de los objetos perdidos.

Y al final 
es solo eso: 
Ésta ciudad se ve mas bonita mojada 
y sin versos. 

jueves, 18 de octubre de 2018

Amanecer

Como quisiera
-a veces-
haber pagado todas mis deudas
a la vida.

Y no andar por ahí
desorientado,
amando a los precipicios
casi
como te amé a ti.

Que me recojan todos los veranos,
oh! Dios.
¿Por qué le das balas
a quien solo sabe jalar el gatillo?
Porque me impusiste la poesía en lugar de sepulcros.

Dime cuántas derrotas más
hacen falta
para satisfacer
esta necesidad
de desenamorar a la luna
y bajar a pedradas a todos los idiotas
varados en ese naufragio interminable
de la espera.

Alguna vez abriré los ojos
y veré tus labios
sudados
casi rogando
por una maldita palabra mía.

Alguna vez
jugaré a los ahorcados
con la firme convicción
de no dejarme perder.

Cuando mis ojos
puedan esconder
la pasión
entonces ya no servirá de nada
aquello que nos dimos
tanto.

La juventud
me dejó el mejor amor del mundo.

Ahora
estoy exhausto de esta soledad
de arrecifes,
de este Acapulco
tan triste
sin nosotros,
sin ti.

Si han de
jurarte llevarte a las estrellas
fíjate muy bien que no te estorben
todas esas promesas
que nunca te supe cumplir.

Antes que se me acaben las fuerzas
la cerveza, y la poesía,
dejaré estas letras en el olvido
de la habitación.

Y dejaré que la autopsia del corazón
lo revele:
No murió por las preguntas,
no supo qué hacer con las respuestas.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Llegaré a olvidarte, pero no hoy

Te sientes piedra
en una noche de gárgolas vivientes,
sé justo lo que sientes
al no besarme.

Y que a mi top de deseos
no le caben tus 25 besos.
Como queriendo hacer cosquillas
a las promesas que nunca te cumplieron.

Verás,
  patéticamente
     estoy lleno de poesía
y tan vacío de ti.

Duele
saber,
que por lo nuestro
no tienes por qué preocuparte.

Así,
   o mas claro caro.

Cuesta mucho saber
que no sabrás
a qué sabe
el sabor de mi azul
después de escribirte.

Jodidamente precioso
es estar contigo
Preciosamente jodido
es que no lo sepas.

Duele,
que mi más grande error
haya sido
  no equivocarme
para ti.