¿Gracias dices?
No, no.
Gracias a ti.
Octubre.
Así, en mayúsculas, porque bien sabes que eres el puto mes que me eriza, que me caga en ausencias y en recuerdos, en lágrimas y derrotas.
Así en negritas y con miras a lo incierto te digo Gracias…
Gracias por las canciones prohibidas,
gracias por hacerme entender
que cuando el mundo sea una mierda
sólo tienes que subir el volumen.
Gracias por los fantasmas en la cocina,
por la carta en la nevera
y por tu particular forma de decirme
que no me fuera nunca.
Gracias por los besos sin sabor
por los versos de anhelos suicidas
muchas gracias, porque me has dejado
al menos esta poesía ácida
pero más real que el azul
de todos tus príncipes.
Gracias por llenar mi vida,
y más gracias por vaciarla, claro.
Gracias por haber elegido Octubre
para hacerme.
Gracias por llevarme a la copa del mundo del amor.
El amor.
Muchas gracias por el amor
Ese que fue rey y cómplice de las locuras,
que nos abrió las puertas a lo irreal
que se quedó tanto tiempo a vivir con nosotros
que nos hartamos de sus manías.
Gracias por regresar cada año en forma de otoño.
Y por llover.
Y por más que se parezca,
esto no es un puto cumplido.
Porque para eso,
para eso estuvieron mis labios
en todas tus estaciones.
Octubre.