Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Gracias

¿Gracias dices?
No, no.
Gracias a ti.
Octubre.

Así, en mayúsculas, porque bien sabes que eres el puto mes que me eriza, que me caga en ausencias y en recuerdos, en lágrimas y derrotas.

Así en negritas y con miras a lo incierto te digo Gracias…

Gracias por las canciones prohibidas,
gracias por hacerme entender
que cuando el mundo sea una mierda
sólo tienes que subir el volumen.

Gracias por los fantasmas en la cocina,
por la carta en la nevera
y por tu particular forma de decirme
que no me fuera nunca.

Gracias por los besos sin sabor
por los versos de anhelos suicidas
muchas gracias, porque me has dejado
al menos esta poesía ácida
pero más real que el azul
de todos tus príncipes.

Gracias por llenar mi vida,
y más gracias por vaciarla, claro.

Gracias por haber elegido Octubre
para hacerme.

Gracias por llevarme a la copa del mundo del amor.
El amor.
Muchas gracias por el amor
Ese que fue rey y cómplice de las locuras,
que nos abrió las puertas a lo irreal
que se quedó tanto tiempo a vivir con nosotros
que nos hartamos de sus manías.

Gracias por regresar cada año en forma de otoño.
Y por llover.

Y por más que se parezca,
esto no es un puto cumplido.
Porque para eso,
para eso estuvieron mis labios
en todas tus estaciones.
Octubre.

lunes, 27 de octubre de 2014

El encuentro convenido

Te vi,
mostrando la publicidad de tus sueños rotos,
tan callada, llevabas tatuado mi nombre en cada
centímetro de tu pasado.

Parecía que salía el sol para el mundo
pero nosotros estábamos anocheciendo
solos, en ese fin de semana 
en el que sobraban esquinas para abandonarnos.

A ese sábado le faltaron tus rizos.
No hubo canciones de fondo
ni guitarras para acompañar a la melancolía
simplemente no había cantantes
que pudieran haber enfrentado aquella tristeza.

Fue así
como nos llenamos de odio
por no habernos besado desde el principio.

Fue así que sucedió el encuentro
entre los desconocidos más conocidos del universo.

Dijiste
que sólo faltó que viviéramos juntos.
¡Hija de la grandísima!
El coraje invadió la caballeriza, de lo caballero que había sido
ante todas esas musas que no hacían otra cosa más que besarme.
¡Hijo de puta!, ¿quién te crees?
Apoco piensas que mereces los besos de todas
cuando no puedes tener los de sólo una.
Y el silencio contestó
con una carcajada de 8 años de decibeles.
Es ése, el punto
de las ironías de todos los poetas.
Señores.

La lluvia no puede opacar a la tristeza en octubre,
ni una buena cerveza por el amor.
Eso nunca está de más
-ni de menos-

Nos despedimos besándonos, de manera singular.
Por la melancolía del milagro de habernos conocido.
Y la fidelidad que le tenemos al castigo 
de seguir amándonos.

jueves, 23 de octubre de 2014

Momentos

Nunca diré que aún me sé tus dos números telefónicos, ni que tengo grabada la talla de tu brasier. Tampoco revelaré el nombre exacto de las calles desde mi casa a la tuya, ni el atajo que aprendimos al besarnos.

Ocultaré tus cartas y tu falta de ortografía al decir te amo, y la sonrisa, esa sonrisa que hace que cualquier náufrago quiera volver a perderse, voy a fingir olvidarla.

No pondré esa canción otra vez, debes saberlo. Y si algún día el destino me lleva con ella, diré que fue el polvo la causa y no tu recuerdo.

Intentaré no desfallecer para cuando llegue el momento, de verte, quizá, con los dedos entralazados en alguna mano que no sea la mía. Viendo la vida que te has comprado.

Por supuesto, no diré el día de octubre en el que dejé de ser yo, para ser este otro, un príncipe del reino de la nada vestido de harapos.

Adiós fantasía, éste es mi hasta luego,
dejaré de buscar el amor
y voy a intentarlo conmigo,
me lo debo.

viernes, 3 de octubre de 2014

Derrotas

Y al calce de las medallas que llevan orgullosos los cobardes
he dejado que pongan una prosa mía,
como homenaje
a todos los imposibles del mundo.


Juro que te amé,

y a prueba pongo todas esas botellas vacías.
Esos brindis de alcohol barato
con los que soñaba
a que seguías mis pasos,
con los que pensaba que
solo habías tomado otro camino
pero que al final terminaríamos
por encontrarnos.

Que tonta fue la poesía
que idiota fui al pensarlo.

Te pido, preciosa.
A forma de solicitud irrevocable:

Piensa en él, cada vez que recuerdes mi nombre.
Piensa en las azoteas, en los parques,
en las aceras que destrozábamos a besos.

Piensa en todas esas veces que se nos olvidó comer,
por comernos.
Por la urgencia necesaria
de enjaularnos los labios.

Piensa en las mañanas que nos regalamos
en esos diciembres que parecían veranos.

Piensa en el mar
cuando quieras recoger una lágrima.
Y piensa en mí
cuando te apunten el cielo.

Dicen que la mejor forma de seguir
es superarte. Pero apuesto todas mis tormentas
a que las estrellas se ven mejor con los ojos cerrados;
porque tú me lo enseñaste.

No sabrías reconocerme en este mes
de remembranzas, de silencios.
No podrías encontrarte ni tú
señorita resaca, la última vez que te vi
ibas tan perdida, pero tan bonita.

Serás la dieta de mi desamor,
seremos los héroes que este mundo no necesitaba.

Mi alma reclama aquellas derrotas de lunes
que terminaban en viernes.
Todas esas putas borracheras con las que buscaba
no acordarme de los errores,
con las que buscaba olvidarte.

Ése era yo
amiga mía
sin poesía
todas esas noches.
Perdona.