Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Demencia

Mis letras apuntaban hacia la nada
en el cuarto oscuro sin puertas,
donde habitan los corazones rotos
donde los poetas escriben sus secretos envinados en sangre.

Se ha enfriado el café
en gajos de libertad
que ya nadie busca.

Las fatalidades han tentado a la moral.
Nunca, la infamia había tenido tanta suerte un viernes.
Se han aprovechado de los cobardes y los débiles
y no hay revolución ni valientes que acojan a la suerte
como los versos de algún ideal enterrado
en las desgracias de las conciencias vacías.

Han sido engañados los profetas
y la demencia se ha puesto los aretes
más bonitos que haya visto.

La crueldad se llevó hasta el aire
para respirar.
Vendrán a declarar abandono prematuro
de tu vida: el suicidio asistido del destino.

Y justo un minuto antes que las culpas
cerraran los ojos de la ultima carcajada
que estaba despierta,
ella le ha puesto una ensalada de llantos a la luna
para que intente cantarle
una última primera vez
aquella canción que le hizo recordar al amor
que no volverá a tener.

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