Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

martes, 25 de marzo de 2014

Nostalgia

Algún día te darás cuenta.
Detrás de estos tus ojos
solo habita una luz extinta,
muerta.
En la esperanza del ultimo grano de arena que te prometí esperar.
No hace falta que le llores.
No hay más puntos suspensivos esperando un algo más.
Ya no.

Hemos agotado el grifo de fondo que goteaba
todas esas noches que no hicimos el amor.
Nos encargamos de hacer perfecta la ecuación, que olvidamos el desastre de las instrucciones.

Al mirar atrás con el futuro entre cejas
me llamarás cobarde. Sin ley ni restricciones.
Es así como quiero que sea. Justo,
como ambos lo hicimos:
unos malditos valientes con el corazón desenvainado esperando al enemigo, en una guerra que hace mucho que terminó.
Que ya hemos perdido.

100 años y todavía me hace falta olvidar.
Ese ingenuo arte de aún llevarte entre los dedos por las calles, mirar el verde esperanza con lágrimas de por medio, seguir confiando en los extraños y dejar de contar a pasos marchitos la ciudad.

Por si fuera poco, el mundo es una mierda,
una muy buena. La publicidad anuncia que está hecho solo para los idiotas y todos parecen creerlo,
entre esta miseria de escombros y cumplidos
ya nadie dice nada.
La diplomacia tiene del cuello a la verdad
y tal parece que importa más el programa del domingo que una revolución nacional.
Estamos diseñados para morir callados.
Para nunca hablar.

El verano está más loco que nunca y yo cada mes más cuerdo que siempre.
No hay aspirina ni efecto mariposa en el vaso.
Aquí los héroes solo existen en los libros de historia.
No hay excusas que valgan la pena para vivir
ni motivos para morir exceptuando tu nombre.
Es viernes de sed
y el cielo se viste de amor.
El autobús me recuerda eso de dejar la vida en un andén.
Y me pone nostálgico.
Llueve y yo pienso en ti.
Hago un cambio de luces en los intentos. Corro, en lugar de caminar.
Y siento un poco más lento, el color que le da la partitura del tiempo al simple y huérfano hecho de respirar.
Einstein se equivocó.
La relatividad no hace conjunto con los aretes que he hallado en el desván.
Han dejado de esconderse tristes en favor de tu ausencia.

Las fotos enmarcadas con tu sonrisa le dan un poco de bienestar al borracho lleno de poemas que aparece los jueves.
Los folios de las manecillas se disfrazan de segunderos descompuestos.
Y como mis manos no son tan buenas pintando algo que no sea tu cuerpo,
escribo.
Como si supiera verme en el espejo después de ti.

Estoy en modo recuperación: “cambio de planes”.
Y no me gusta.
Sintiéndome ya todo un hombre intento arreglarte
para pasar el invierno
(por lo menos)
El alcohol por la tarde se bebe toda la poesía.
Y yo, pese a todo
sigo prefiriendo tu pies fríos
a la calidez de fondo que me oferta noche a noche
esa puta melodía.


domingo, 23 de marzo de 2014

Bienvenid@

Hubiera podido hacerlo en otros lados
-en otros tiempos-
pero por aquí se respira tanta tristeza
que sinceramente no hubiera sido lo mismo
¿Cómo decirlo sin que duela?

Te levantas de tu tumba
por la mañana
y te acomodas la corbata
a modo de soga
para que no se note la diferencia.
Te subes al primer metro
y esperas que nadie se dé cuenta
de la falsedad que escondes
tras esa seguridad que bien
podría tirarte a las vías.
Te maquillas una sonrisa
que luego quitas
para que te veas normal
(o como los demás).
Te tragas un buenos días
y olvidas la cortesía
que alguna vez te enseñaron en casa
y apenas se abren las puertas
tiras una corrida
como si alguien te persiguiera.

Pero aprendes un poco a ser feliz
con esa soledad que tienen las multitudes.

Me digo:
Yo he visto estos
rostros antes
(en alguna tragedia que aún no ha sido contada)
no sé, tal vez.
Esos caminantes sin rumbo
que dan lecciones de valores a sus hijos
mientras se hacen los dormidos
para no tener que ofrecer el asiento.
Y esa palabra de prójimo se acaba
cuando te pones en medio del camino.
Ser humano
está muy mal visto.
No hay estaciones de radio
para las buenas historias de amor.
Si ellos oyen ‘dolor’
todos corren por un ticket.

¿Cómo saber si la mierda es buena,
si siempre has comido lo mismo?

Debió haber sido más corto
-me sigo diciendo-
Pero traigo cargado el empeño de darles detalles de la amargura.
Decirles que me he vuelto amante de la nostalgia
sólo porque me mira con ternura.

Ah!, pero no todo es tristeza
si les digo: recuerdo, eh!
una especie de permanencia voluntaria para con la prosa ha sido la peor mejor elección de mi talento.
Una maldita forma de vida.

Justo cuando no creía en la poesía
el amor disparó
y mi única reacción fue hacerme el muerto.
Así que no me juzgues por la apariencia de vagabundo
que aquí es bien recibido
cualquiera que tenga el corazón roto
o co-rompido.
O quien quiera ver al payaso vestido de poeta.
Yo,
que aún le sigo llevando rosas
a este cementerio de sonrisas.

Que
“Lo bueno siempre tiene que esperar” dice mi madre.
Y yo ya perdí la cuenta de las vidas intentando hacer esto.

Pero hoy te he cumplido
destino
hijo de puta.
¿Por qué tanto me gustas?



"Deseo, casi como escribo.
Por eso no debes creer en mis versos
como una verdad absoluta,
sino como una duda
que aún no he resuelto.
Ni quiero."