Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

domingo, 27 de julio de 2014

Jacqueline

Mujer, compañera infiel de las aventuras de infante.
Nos conocimos descubriendo parques de a cinco esquinas
haciendo circo y maroma.
Vistiendo a los días
de los trajes de papá y mamá,
amándonos en formato niños.

Viendo las novelas de las 8
como tratando de entender lo que no entendíamos.
Jugando a que jugábamos.

Encarando a la tristeza con travesuras
y no con tequila,
como ahora.
Incomprendiendo a los adultos,
a lo que ahora somos.

No llores, preciosa
que puedo cantarte hoy al oído,
aunque ambos sabemos
que todas las canciones del mundo
no podrían opacar tu tristeza
ni tu alegría.

Lo que digo es que te queremos
y que la vida no se ha equivocado contigo.
Eres el brillo del que la poesía hablaba,
hoy lo descubrí.

Que la edad no importa, ¡carajo!
cuando de lo que se trata es de sonreír
cuando la vida nos parece la broma mas absurda
de la que habíamos escuchado.

Que tú no tienes un motivo
ni un defecto
tú tienes todo lo que se necesita
para la guerra contra el peor enemigo:
uno mismo.

Yo no sé,
todo lo que juntos
-y separados-
hemos castigado al mundo
con actitudes soberbias
y humanas.
Pero sé lo que una tarde me dijiste
en un café que olía a sinceridades.
Yo buscando la manera de dejarte
y tú inventando la forma de llegar a mí.

Callemos a los vecinos con un aplauso,
con varios –mejor dicho
porque estás conmigo,
con nosotros.

Y tú sabes muy bien de lo que hablo
cuando hoy quiero decirte:
Gracias.
Y feliz cumpleaños,

Bonita.



jueves, 24 de julio de 2014

Agonía

Había aprendido la manera exacta de pintar mi mundo del color de tus labios.

Estabas ahí, sentada en la cotidianidad, en la sombra caucásica de un cristal sin memorias. No hay porqué tener cordura después de lo que pasó. Es mejor para tu sonrisa no hacerlo.

Te pinto a versos en una novela jamás leída, te dibujo desnuda con un pincel que no es mío. Todo este tiempo me la he pasado en esta isla, disfrutando de todo, hasta de esta soledad sin adjetivos, fumándome a pipas la nostalgia te pienso llena, mientras yo me pierdo vacío, me estoy bebiendo la vida a sorbos de agonía, y como verás, con un amplio maldito repertorio de letras.

Ayer me embriagué de sobriedad, me burlé de las minifaldas que van a la deriva de una vil mirada, me tomé la tristeza que llevaba pesada en la maleta, se me han acabado las rimas para las princesas de los cuentos, me gustan más las maléficas por encima de las cenicientas.

Mi escaparate de gusanos, el camino de migajas de un Hansel solitario, estoy pensando en dejar de seguir estos pasos de unas zapatillas que van a ningún lado, el olor a putrefacto de este amor me sigue llamando, me he quedado sin balas, pero sigo disparando.

¿A los cuántos degollamientos
uno puede considerarse muerto?

Ante mi hipocresía de no decir nada te veo morir en vida, un "yo confieso" esta vez no basta. El cobarde perfecto del que te enamoraste y no te olvida, el que te llora a cuentagotas, el que revisa con desvelos la ortografía de su credo, el que te extraña a putamadre, el que sigue jurando que te encontrará en otros mundos de alguna estrella que invada la razón y hasta al mismo dios, el mismo que se traga estas palabras en unas cervezas para poder dormir.

Te puse en libertad para que puedas elegir libremente a él, tengo los escrúpulos cargados en la escopeta, pero no te culpo, hombre, a todos les gustan las grandes mentiras... tu musa, la aventura interminable de un sólo amor.

Y te diré que la verás maquillada de sinceridad y yendo hacia a ti, sin mi. Así lo dijo, lo construiría fuerte para que esta vez no se cayera, quizá no tan grande como conmigo, pero con cimientos capaces de sobrevivir al holocausto de la rutina, qué estupidez de principios, mujer.

Quisiera ser más valiente, mentir, como los que mueren por ojos que han llorado otro nombre, como quien deserta en una guerra que no tiene sentido.

¡Oye, tú!, debimos instar al futuro ¿no crees?, y tirarnos en el precipicio antes de aquél verano...

Antes de despedazarnos
tanto.

Me gusta todo este circo, y tu sinceridad, ahora por favor:
¡Vete al carajo!
¡Vete de mi vida!
Y llévame contigo.

miércoles, 2 de julio de 2014

Gris

Me robaron tu historia y hasta tus ojos.
Me dejé asaltar por el ego de mi frágil seguridad, me brinqué el paseo cortejal de la avaricia de quererte, se sentía genial en esos días, tan lejanos y tan clavados en la fotografía de nosotros postrados en el lobby de ese viejo hotel, qué locura fue aquella.

Mas sereno, me sorteo la aventura de estar vivo (de seguir), hay muchas puertas frente a mi. Sin saber si entro o salgo soy algo más precavido ahora, me fijo en la cerradura y empiezo a explorar cual profeta a su fe, tú ya no dices nada y yo exploto en palabras, y no sé si yo las escribo o tú las inspiras, poesía o no, esto parece doler menos cada vez. O es quizá la anestesia de este día con olor a gris y pintado de humedad el que me hace estar recordando, yo que sé.

Tal vez fue mejor así, que en nuestra historia no sucedía el tiempo, sólo velas en los cumpleaños, y canciones, muchas canciones.
Y tú llevabas lágrimas, de esas con las que pudimos haber endulzado la tristeza de todo el mundo.

Sucedimos, y lo nuestro fue y será eterno en el tiempo en que nos duró. Aprendíamos del amor a sonreír, y recorríamos todos los inviernos en un tono azul que te proclamaste. Diré, sin temor a equivocarme, que aún somos eternamente felices en esos siete años.
Los miro a ellos y no se parecen en nada a nosotros. Ellos, se quedaron destilando ese aroma, que a veces alcanzo a oler en esa ciudad que nos habrá visto nacer y hacer.

Para de llorar cariño, silenciosamente gritando, que esta vez no hay ganas de morir,
ni de vivir.
El espacio que ocupabas se llena de tiempo, como haciendo un efecto de gravedad a la inversa, alejando a todo aquello que quiera acercarse a menos de un hola de distancia y a una mirada de 'me gustas'.

Hemos cumplido el destino.
Pero,
        ¿y quién nos cumple a nosotros?