Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

jueves, 12 de octubre de 2017

También puedo escribir cosas felices

Si preguntan, diles que te quise, que te quise como quieren las flores a las abejas, que te quise como la vida a la muerta, como nadie ha querido jamás en esta tierra.

Si cuestionan, diles cómo se acarician las calles, cómo se agarran de la mano los amantes que nunca dejan de serlo, diles lo de los 5 pesos.

Cuéntales cuando el amor fue puro, y también cuando era fuerte. Diles de las caídas, pero sobre todo has énfasis en las escaladas, sí, eso, ¡háblales de cómo volabas!

Que sepan cómo sabe la locura adolescente de saberse perdido en una ciudad nocturna. Cuando la oscuridad significaba complicidad y no temor.

Diles cómo la felicidad cabía en un auto modelo 82. De cómo la rompíamos sobre el asfalto.

Diles de aquél Guanajuato, de las promesas sobre callejones, de las sonrisas sobre dientes imperfectos, de cómo nos duró todo, con sólo una dosis diaria de besos.

Cántales otra vez la canción, cuéntales del abrazo que duró siglos, y de las películas que se ven con los ojos cerrados.

No les des la duda, confirma tu dedicación, diles que me vestiste de primavera, que siempre tenías llama para enfrentar cualquier frío. De cómo me llevaste contigo, a todas partes.

Diles de cuando lloraste, háblales de los adioses, pero pon ímpetu en una sola cosa, que les quede muy claro: que no llevan esos ojos de balde, que la herencia de sus padres quedará tatuada en esta tierra en forma de corazones que palpitan, y cuando estén a punto de dormirse, diles con voz quedita: "hasta mañana, hijos, que descansen".

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