Dicen que tu nombre en sí
es tormenta,
Que tienes la fama de ser una musa
de aparadores
que muestras primero las garras
por naturaleza.
Que domesticas el aire,
las ansias y la tierra.
Que cargas en los labios veneno
y algo de tristeza en los ojos.
Te han visto que lloras los viernes,
que te gustan las pelis de espadas.
Que devoras poetas por capricho
y que floreces en diciembre.
Dicen que no escuchas de culpas
ni haces promesas.
Que sólo te importan los hechos
(y yo siempre ofrezco palabras).
Que manipulas el sexo
a tu antojo,
que mueves el culo
y paras el mundo,
mientras todos miran de reojo.
Cuentan que le pones círculos a las lenguas
cuando besas,
que hombres matan bestias por una caricia
y que bestias se han vuelto hombres
para satisfacer la sed de lujuria
que llevas entre las piernas.
Comentan los perdedores
que te robas los lunes
y los sueños.
Que una vez diste un beso por tequila,
y que ese hombre tuvo que pagar
con su vida
para olvidar las 5 letras del pecado
que llevas por nombre.
Dicen muchas cosas,
pero yo te vi, y creo
que todos se quedaron cortos de ilusiones,
que una mujer como tú,
nace sólo para romper corazones.
Y me doy cuenta que no hay mejor lugar
para el amor, que ese
donde convergen las rutas que llegan a ti.
Luego doblaste la esquina,
bajaste en tacones
y me viste,
fue entonces cuando cambió el trayecto de la caída,
yo parado a merced de tus balas y tu sonrisa
y tu apuntando directo al pecho.
No hay forma de evitar un flechazo
cuando te pones de frente al cañón.
Así que ten cuidado con esas miradas,
no vaya ser que termines enamorada
y yo tenga que escribir un poema
para poder superarte
- Y no pueda -
Laura.
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