Sé como se acaricia con una mirada,
cómo se sonríe sin decir nada.
Sé como cobija un abrazo de lunes
por la mañana.
Sé como suenan las campanas
con el repique de tus tacones.
Y cómo es que tiembla el tiempo
cuando dices -para-.
Sé como voltea el mundo
hacia tu minifalda,
y sé como pintas esta ciudad vacía
con tu labial arena.
Sé que has sido objeto de sueños y pesadillas,
que por ti han matado dragones,
y que ya varias estrellas
han de llevar tu nombre.
Sé que tu piel ha recorrido manicomios,
que hay tontos que te han mencionado
con alguna maldición de por medio.
Que hay puentes donde un corazón
yace a la espera del olvido,
o la muerte
o lo que suceda primero.
Pero siempre sucedes tú.
Que contigo, no se puede terminar el amor,
que después de eso
sólo puede oler a soledad.
Y lo sé, porque estuve ahí,
y entiendo a todos los ebrios de pasión
que desean morir entre tus piernas.
Que basta con verte
para enamorarse.
Que yo también
como ellos
escribo
porque tampoco te puedo decir adiós
ni quedarme.
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