Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

lunes, 30 de marzo de 2015

Una borrachera perdida.

Me lo dijiste muy claro y bajito:
Voy a acariciarte de lejos.

Y comenzó el futuro para el que nunca hice planes.
Un futuro plagado de promesas huérfanas,
un alcance de calles cuyas farolas fueron quemadas
en pasiones de otros tiempos,
ahora yacen quemadas en esquinas que ya nadie recuerda,
éste es el futuro que no esperaba.

Al saberme que no podía sin ti,
también me abandoné,
como tú.
Y me fui contigo
a pagar el dolor de la valentía
de haber huido de la soledad para estar
con un recuerdo.
Otra vez.

Fui a hablarle de ti a todas las mujeres
que besaban al fantasma que me dejaste.
Conté nuestra historia al humo del cigarro
para que pudiera incinerarte.

Fui al callejón de los besos
      a llorarte.

Era tan fácil haber muerto contigo
en esa despedida
a esta desgarradora realidad
tan callada de amor
tan llena de poesía.

Era un Freud negándome a los sueños,
culpable de haber llegado sin apuntes
al recital de una unión pura,
sin conveniencias ni convicciones.

Tanto tiempo sin escribir
tantos años callándote
que la voluntad de seguir adelante
está a punto de suicidarse.

He visitado todos los bares de esta ciudad
buscando el refugio exacto para un poeta sin letras
esperando enamorarme de mi engaño,
pero el tequila está amargado más que amargo.
Condolido porque este trago no va por ella,
sino por lo que un día fuimos.

Las mariposas en el estómago son por la resaca, y no por el amor.
Esta desgracia se la voy a dedicar a la chica de enfrente,
y voy a estar con ella esta noche,
al fin y al cabo éste ya no soy yo,
y las culpas pueden caber después en un poema.

Esta jornada resultó demasiado cara,
no hubo mujer
ni frente
ni alcohol
ni poesía
   que pudiera evocar a este animal
experto en besar
y principiante de mentiras.

<< vas a hacer enfurecer a los alcatraces, mi amor >>
decías sobre mis locuras en papel,
pero hoy voy a dibujarte en este alambrado de ciudad roja
con luces siempre en verde, pero aferrado a la idea del presente
para no tener que avanzar.

Tú ya te has ido, pero el verano se acerca, y yo, cada vez te siento más lejos, me he disparado todas las balas de tu ruleta rusa y lo siento, ya no sé si respiro o suspiro. Hace tiempo, que he dejado de sentirme.

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