Beso a verso, hasta que terminemos el abecedario, Amor.

jueves, 18 de octubre de 2018

Amanecer

Como quisiera
-a veces-
haber pagado todas mis deudas
a la vida.

Y no andar por ahí
desorientado,
amando a los precipicios
casi
como te amé a ti.

Que me recojan todos los veranos,
oh! Dios.
¿Por qué le das balas
a quien solo sabe jalar el gatillo?
Porque me impusiste la poesía en lugar de sepulcros.

Dime cuántas derrotas más
hacen falta
para satisfacer
esta necesidad
de desenamorar a la luna
y bajar a pedradas a todos los idiotas
varados en ese naufragio interminable
de la espera.

Alguna vez abriré los ojos
y veré tus labios
sudados
casi rogando
por una maldita palabra mía.

Alguna vez
jugaré a los ahorcados
con la firme convicción
de no dejarme perder.

Cuando mis ojos
puedan esconder
la pasión
entonces ya no servirá de nada
aquello que nos dimos
tanto.

La juventud
me dejó el mejor amor del mundo.

Ahora
estoy exhausto de esta soledad
de arrecifes,
de este Acapulco
tan triste
sin nosotros,
sin ti.

Si han de
jurarte llevarte a las estrellas
fíjate muy bien que no te estorben
todas esas promesas
que nunca te supe cumplir.

Antes que se me acaben las fuerzas
la cerveza, y la poesía,
dejaré estas letras en el olvido
de la habitación.

Y dejaré que la autopsia del corazón
lo revele:
No murió por las preguntas,
no supo qué hacer con las respuestas.

1 comentario:

  1. Wooow esa frase del final ... creo que así morimos la mayoría. Bravo!

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