Supe que tenía un corazón hasta el día en que se te ocurrió comértelo.
Fue el amor,
así voy a decirlo.
Voy a contar con un altavoz que fuiste tu
quien lanzó la primera piedra
el motivo y la razón de esta locura de acuarelas.
Que fuiste tu el mayor regalo,
mi mejor travesura
que por ti los chicles y las golosinas
que tú las rosas rojas y la bisutería.
Que la pasión por algo, tu la cargas en los dedos
que tu sonrisa duele, pero tranquiliza
que tu mirada mata, pero gusta
que tus caricias son las balas
que un suicida como yo necesita.
Contaré que ésta no fue otra historia más
de amor
que tu primero disparaste una sonrisa
mientras yo, sólo quería ser el novio de tus lunares
mientras tu jugabas básquetbol.
Que siempre fuiste tú la que me salvó de mi mismo,
que eras capaz de recogerme los miedos
mientras apagabas la luz,
que la paz la encontraba siempre en tus guerras
inventadas de los domingos.
Que por ti las cartas y la poesía,
voy a contar a nuestros hijos
que a mi octubre me duró una vida.
Serás el mejor recuerdo de este planeta azul, cariño.
Nunca olvides por qué pinto bugambilias en la habitación
ni por qué he de regalarte versos en cada rabieta.
Jamás nos faltarán excusas para refugiarnos en nuestros cuerpos. Haremos que el invierno dure hasta que las ganas se arruguen, voy a mantenerte con flores y poemas que hablen de tus manías para reencontrarme.
Vamos a habitarnos el alma en este frío, anda.
Hay que dejar vacío el estante de los sueños
hay que aprendernos la piel
y a querernos -como ayer-
por encima de todas las cosas.
Amor,
No estoy yo aquí para hacerte promesas
he venido a cumplirte todas.
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